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EL INSTITUTO DE INGENIEROS DE MINAS DE CHILE ANTE EL
CONFLICTO DE SUBCONTRATISTAS
La industria minera nacional enfrenta un grave desafío a su competitividad debido al movimiento que desde hace 25 días llevan adelante los trabajadores de empresas contratistas, reunidos en la recién creada Coordinadora de Trabajadores del Cobre. Ello daña a la imagen de Chile como país atractivo para invertir.
El Instituto de Ingenieros de Minas de Chile no cuestiona la legitimidad de las demandas de los trabajadores, pero objeta la forma en que el proceso se ha llevado a cabo, con acciones de violencia y destrucción y con la interpretación que éstos dan a la ley de subcontratación en vigencia desde este año.
Las manifestaciones que han afectado en diferente medida a las divisiones de Codelco Chile y entorpecido la producción, así como las posteriores mesas de trabajo en búsqueda de soluciones, pusieron en carpeta un nuevo problema: la capacidad que tiene esta organización de parar una empresa tan importante para Chile y de poner al Gobierno en la obligación de entrar a una negociación que no le corresponde.
Estimamos que el gobierno debe mantener la independencia de Codelco para resolver esta situación y respaldar la línea de mando directa y experta de la empresa, para que logre un entendimiento con estos trabajadores.
Si para evitar el conflicto social la solución se produce por la vía política, con la intervención de autoridades de gobierno, esto será una mala señal para el resto del mercado y los inversionistas no sólo de la minería, sino también del resto de las actividades de la economía.
Chile ha adoptado desde hace varias décadas una economía abierta al mundo. Este conflicto nos pone en el centro de la mirada, ya que se analiza como repercutirá en el mercado del cobre y en los negocios que de ello se derivan.
Debemos defender la competitividad minera de Chile.
Lo chilenos, como principales accionistas de Codelco, tienen derecho a exigir que la renta que genera la empresa, sea destinada a las arcas fiscales para los usos definidos en el presupuesto de la nación. Por ello los grupos de presión no debieran capturar parte de esa renta en su beneficio, situación de la que quedan excluidos el resto de los chilenos. Su situación laboral y económica debe ser parte de un proceso de relación justa entre mandante y empresa contratista.
A Chile le queda mucho por avanzar en justicia social y equidad. La tercerización es una actividad que se validó como una forma conducir lo negocios. En este proceso evolutivo entre las partes, mandante y contratista, queda aún un largo camino por recorrer.
La situación actual muestra la capacidad de causar gran daño y de paralizar empresas, que tienen los grupos de presión, con las consecuencias que eso tiene sobre los ingresos de la empresa y por ello del país. Los contratistas tienen derecho a sentirse insatisfechos y a luchar por las reivindicaciones que consideran justas, pero deben tener la libertad suficiente que impida la manipulación político partidaria de sus aspiraciones.
Motivados por la misma determinación e independencia que acompañó nuestra fundación, y enfrentando junto a nuestros colegas los desafíos actuales, el Instituto de Ingenieros de Minas de Chile trabaja por la defensa de la industria minera y su aporte a la economía y el desarrollo del país.
El Instituto abogará por el establecimiento de buenas relaciones entre contratistas y empresas mandantes para ayudar a asegurar la gobernabilidad económica del país.
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